miércoles, 7 de octubre de 2015

576.

Te añoro, echo de menos cada segundo de conversación contigo. Odio haber perdido todo lo que conseguimos, todos los castillos de sueños que levantamos. Odio que lo que más de 500km de distancia no consiguieron separar lo separara yo. 
Me odio, y odio en lo que me he convertido desde que te eché de mi lado, desde que te aparte por tu bien. ¿Acaso no crees que echaba de menos tu voz todas las noches? ¿Que no añoro aun tu estúpido acento?
¿Que no recuerdo cada "Te quiero una pechá"? Pues si joder, me acuerdo como si de la mejor pelicula se tratase.
Solo me queda poder ver todo esto como si fuera la mejor de las historias, que, tras ser leída, se prendiera fuego y desapareciera quedando solo el recuerdo de las cenizas. Las cenizas que se llevo el viento. El viento que yo suspiraba. El suspiro de cada llanto. Cada llanto del recuerdo del día en que te dije adiós.
Hoy quiero tu promesa, que vengas de Málaga a secar mis lágrimas, que vengas a callar mis miedos con tus besos, que calmes mis temblores con tus abrazos. Hoy quiero que cumplas tu promesa y no me dejes sentirme sola, pues necesito tu abrazo, necesito saber que de algún modo te conservo, necesito saber que algun día volvere a escuchar tu voz, que volvere a oir tu risa.
Espero que mis ojos dejen de inundarse en lagrimas, que me deje de dar miedo volver a enamorarme para no separar a la gente como te separé a ti, que algún dia vuelva a sentir algo más que pena y odio hacia mi misma, que pueda sonreir y volver a confiar en las personas que me quieren.
Me gustaría estar sola, sola pero contigo, solo el tiempo necesario para decirte todo lo que nunca pude, para las caricias que siempre quise entregarte y que no pudimos darnos. 
Echo de menos el 24212 que resulto en 576. Echo de menos tu mirada cuando te llegó mi carta. Te echo de menos a ti, y aun que solo me haga daño, echo de menos tu recuerdo.

lunes, 5 de octubre de 2015

Te necesito.

Mis escritos al igual que las canciones de Orfeo hace que los dioses y las ninfas lloren, pero los infieron no sentiran la misma compasión, pues tu marcha fue voluntaria, y fuiste tu quien nunca quiso volver la cabeza aun a sabiendo que yo seguía detras de tí. 
Busque los sentimientos que tu gelido corazón albergaba, pero cuando los encontré no vi mi nombre en ellos, vi el vacío de tus "te amo" entrar a mis oidos día a día alimentando un sentimiento para nada correspondido.
Y en el más suave de los suspiros te ví acabar nuestro abrazo con la amargura de tus palabras recalcando un "lo siento", vi como tu pelo se movia cuando me diste la espalda para dejarme de nuevo sola. Sola ante el mundo que forjé contigo.
Desde entonces te busco en mi oscuridad, pero ya solo queda el recuerdo de nuestros momentos juntos, como restos de comida que se llevan las hormigas, solo puedo sentarme a ver como todo acaba desapareciendo.
Tu dijiste que en un futuro te gustaria volver a entrar en mi vida, pero mi vida te la entregué a ti desde el primer "te quiero" y tú la usaste de relleno para las vacias palabras que dedicas a nuevos oidos necios.

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Cuanto más la miraba más sentía su dolor, sus ojos tenían grabados el fulgor del llanto que usualmente en las noches hacía su alma añicos. Esos añicos explicaban las cicatrices que recorrían sus antebrazos y sus muslos, que no dejaba de intentar cubrirse devido a los sonidos que el viento hacia llegar a sus oidos.
Miraba esa falsa sonrisa como si fuera una cortina de agua en la entrada de una cueva donde dentro solo se veía oscuridad, intentando hacer de algo vacío algo con vida.
Me dió pena, pero como si de la escena más tenebrosa se tratará tuve que apartar la mirada para coger el valor necesario para tapar el espejo