Y por primera vez, quito su peluche de la cama. Tras meses de sequia no iba a hacer que ahora sus lágrimas borraran el único recuerdo bueno. Sólo su cara se vio afectada.
Tras meses de sequía, sus ojos se inundaron. Y quien la iba a decir que el motivo de su sequia sería el mismo que acabaría inundando sus pupilas
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