Duele.
Duele que te pida y no me des
Cuando yo te doy sin que me pidas.
Duele.
Duele pensar y sentir que ya me lo has dado todo,
que te has rendido en mi.
Dios sabe que duele
Y yo se que Dios no existe
Y aún así
duele.
Duelen las madrugadas sin tu perfume
cuando este aún perfuma mis sábanas.
Duele mirarte sin que me mires
y tu odio cuando me miras.
Duelen tus besos llenos de veneno y tu sudor en el sexo de palabras.
Mira si me dueles que tengo tu nombre a fuego en la espalda.
Me dueles como nadie me ha dolido,
me odias como nadie me ha amado
y me amas la mitad de lo que me odias.
Y por eso,
dueles.
Me he enganchado al juego de tu lengua,
a las caricias en tu espalda,
al sol besándote la cara,
a tus besos.
Me he enganchado a amarte.
¿Y tú?
Tú te has enganchado a odiarme.
A hacerme sentir dolor.
Y me dueles.
Joder si me dueles.
Tal vez por eso siempre te noto cerca,
porque tu dolor me ha dejado huella.
Porque de mi cabeza no sale ese estúpido nombre con otros besos.
Y me dueles.
Con todas tus letras y sonrisas.
Me dueles.
miércoles, 30 de agosto de 2017
Dolor
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